[EN CONSTRUCCIÓN - faltan las fotografías] Disculpad las molestias.

Este blog, que originalmente iba a ser una web, pretende acercar un tipo de arte que, por varias razones, no está tan valorado como lo puede ser la pintura, la escultura vanguardista o la fotografía, y que sin embargo mediante su estudio, se pueden aprender y entender muchísimas cosas sobre la sociedad de una determinada época y ciudad. Se trata del arte funerario, y en este espacio nos centraremos especialmente en el encontrado en los diferentes cementerios de la ciudad de Barcelona.

[Estudio realizado como trabajo de investigación de bachillerato (treball de recerca) en 2004.]

3.9. Collserola.

Es el último cementerio construido en la ciudad de Barcelona, y también es conocido como Cementiri-Nord. Se sitúa dentro del municipio de Montcada i Reixac y alberga difuntos de Barcelona, Montcada y Cerdanyola. A pesar de ser el más actual, desconocemos la fecha de inauguración por falta de fuentes bibliográficas que traten sobre este recinto aunque podemos intuir que no llega a los 30 años de actividad.

Se trata sin duda del cementerio más grande en extensión. En un principio, se tenía previsto que llegase a tener 160.000 sepulturas, pero actualmente solo se llegará a las 80.000 y se dejará el resto de terreno como zona verde.

Es un intento de cementerio mediterráneo con una ordenación ortogonal de tres o cuatro bloques de nichos por sección; generalmente de cinco alturas, con la mitad inferior del bloque cubierto de hiedras de un verde intenso. A pesar del estilo pseudo-mediterráneo, el primer proyecto se parecía más al de Montjuïc, pero no se pudo realizar a causa del tipo de tierra del terreno.

Contiene muchas plazas de descongestión, que le dan un aspecto mucho más amplio todavía, y la separación entre secciones es muy grande. Ya de por sí el acceso al cementerio está muy limitado. Un solo autobús recorre una sinuosa y zigzagueante carretera entre una montaña medio desolada y cuando llegas al destino, si no se tiene transporte propio prácticamente es imposible ver el recinto entero. Y lo que destaca más, no son sus tumbas, pues no hay ninguna interesante, sino sus zonas. Son muy diversas. Girando por una curva interior de la necrópolis, encontramos un cementerio americano de gran extensión. Éste se caracteriza por las tumbas directamente situadas en el suelo, con una pequeña lápida cuadrada y una pequeña jardinera con flores o arbustos bajos. Se encuentra rodeado de cipreses y la tierra se encuentra cubierta de césped bien cuidado. Otra zona que nos llamó la atención fue la existencia de una gran extensión de terreno, también con césped, destinado a columbarios cinerarios (que también los encontramos en Montjuïc aunque en una extensión mucho más reducida); éstos ya de tamaño grande y en multitud por la gran cantidad de personas que optan por la incineración, y también campos de urnas, para enterrarlas. En los otros cementerios se encontraban en muy pequeñas cantidades, si los había.

Y sobretodo, una cosa inesperada en un cementerio cristiano; a pesar de la existencia compartida de los recintos hebreos, es encontrar uno islámico dentro del propio cristiano. Se trata de un lugar pequeño, con pocas tumbas, sin decorar, y con inscripciones coránicas en español, francés y árabe. Las lápidas son negras y grises, y rodeadas de arbustos bajos. El recinto hebreo se halla fuera del cristiano, y está prohibida la entrada. Vimos en el cartel de señalización, diversos insultos y cruces gamadas, que pueden ser el motivo por el cual tampoco esté abierto al público.
También existe un recinto oriental, pero desconocemos cómo es.

El resto del cementerio se compone de grandes bloques de nichos dispuestos en todas las zonas posibles, de amplias carreteras, alguna zona con panteones muy poco decorados y una zona que destaca por su pobreza. Suelo de barro y pequeñas cruces o flores tiradas con algún trozo de cerámica con un nombre escrito a mano.

Lo último a destacar de Collserola, es que se trata del primer cementerio a tener un incinerador propio.