[EN CONSTRUCCIÓN - faltan las fotografías] Disculpad las molestias.

Este blog, que originalmente iba a ser una web, pretende acercar un tipo de arte que, por varias razones, no está tan valorado como lo puede ser la pintura, la escultura vanguardista o la fotografía, y que sin embargo mediante su estudio, se pueden aprender y entender muchísimas cosas sobre la sociedad de una determinada época y ciudad. Se trata del arte funerario, y en este espacio nos centraremos especialmente en el encontrado en los diferentes cementerios de la ciudad de Barcelona.

[Estudio realizado como trabajo de investigación de bachillerato (treball de recerca) en 2004.]

3.5. Sant Gervasi.

El cementerio de Sant Gervasi, dividido en trece islas es el que goza de mejor vista. La ciudad se extiende a sus pies y el Mar Mediterráneo al fondo.

Los historiadores lo datan de 1853, pero la fecha oficial es de julio de 1897.

Presenta una estructura escalonada, ya que está construido en una colina. Se entra por una gran escalera que llega a una capilla de estilo neoclásico. Si dejamos la vía central en la parte alta, nos encontramos con un balaustrado de piedra que da la sensación de estar en una terraza lujosa o en un parque decadente. Abundan los bancos de piedra que imitan las formas de los troncos de los árboles.

Hallamos algún panteón lujoso que, por su tamaño y por la decoración, contrasta con creces con los otros , que en su mayoría son muy antiguos y que se hallan en muy mal estado, e incluso llegan a estar abandonados, con las vidrieras rotas y las puertas arrancadas. Entrar en ese cementerio es como entrar en otro mundo, de aspecto más viejo y decadente, con plantas retorcidas en algunos panteones y enredaderas secas que le dan un aspecto lúgubre. Ninguna vía está asfaltada a excepción de los peldaños de la escalera que conduce a la parte superior. Éstos están cubiertos por un mosaico con una cifra en números romanos, del I al XIII.

Dentro del tema escultórico y arquitectónico, podemos admirar un panteón lujoso de autor desconocido, el de la familia Bosch Figueroa o el panteón de la familia Rosés Ricart, obra del arquitecto Leandre Albareda y la figura del ángel que ornamenta la tumba esculpido por Josep Reynés.

Muchos de los nichos han estado preservados con verjas de hierro forjado de diferentes formas, algunas innegablemente de aire modernista. Los más antiguos fueron adornados con terracotas y pinturas al óleo; hoy muy deterioradas.

El cementerio en sí se halla en muy mal estado y en días de lluvia  sí que podría llegar a adquirir un aire realmente tétrico y opresivo, aunque de gran belleza para los amantes de lo decadente.

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