[EN CONSTRUCCIÓN - faltan las fotografías] Disculpad las molestias.

Este blog, que originalmente iba a ser una web, pretende acercar un tipo de arte que, por varias razones, no está tan valorado como lo puede ser la pintura, la escultura vanguardista o la fotografía, y que sin embargo mediante su estudio, se pueden aprender y entender muchísimas cosas sobre la sociedad de una determinada época y ciudad. Se trata del arte funerario, y en este espacio nos centraremos especialmente en el encontrado en los diferentes cementerios de la ciudad de Barcelona.

[Estudio realizado como trabajo de investigación de bachillerato (treball de recerca) en 2004.]

3.4. Sant Andreu.

Lo que llama más la atención en este cementerio es la separación entre la parte antigua, de corte neoclásico, y la moderna. Éste se inauguró en el año 1865.

De la época moderna, destacan los panteones, monumentos y nichos dedicados, en 1940, a los militares que vencieron en la guerra civil.

En la parte antigua, al lado del almacén y de administración, se encuentra el cementerio hebreo con la puerta abierta. Las tumbas en tierra y la vegetación siguen la tradición funeraria judía.

Es un cementerio bastante amplio, que no se hace tétrico ni inquietante en ningún momento. Cerca del departamento número tres, se alza un monolito que contiene una campana en lo alto. Se trata de un monumento que conmemora el accidente que sufrieron en el puerto unos soldados y unos bomberos, los vehículos de los cuales colisionaron.
En el panteón número cuatro del departamento primero, construido por los hermanos marmolistas Ventura, hay un cuadro escultórico de regusto modernista: un sarcófago decorado con rosas y una mujer con gesto melancólico con la cabeza baja.
En el departamento tercero destaca también una escultura dedicada a una colegiala que murió en una excursión.
Cerca del monumento funerario de los militares, hay una estatua de un hombre que cava la fosa; motivo que, como hemos visto antes, se repite en el cementerio de Montjuïc.
Destaca también la tumba del dramaturgo Ignasi Iglesias (1871-1928).

En algunas vías estrechas hay varios panteones de arquitectura modernista, que se distinguen del resto claramente por las curvas y las líneas ovaladas; características de este movimiento tan singular, y por los motivos florales, sin olvidar las verjas trabajadísimas de hierro forjado de las vidrieras. De vez en cuando se descubre algún que otro panteón contemporáneo revestido de mármol grisáceo y negro, con puertas de cristal oscuro y metal, de un color entre dorado y bronceado.
Entre todo ello, existen varios panteones gitanos decorados con infinitas florecillas blancas y azules, con fotografías de los difuntos, porcelanas y arbolitos cuyas hojas son perlitas de cristal transparente de tonalidad azuladada.

Aparecen aquí varias tumbas en el suelo, entre árboles y arbustos en una pequeña isleta de tierra en medio de algunas vías de paso. Son tumbas muy humildes que llevan solo una cruz, con alguna flor.

Y podemos mencionar también la buena conservación del cementerio, en lo que a higiene y cuidado de los jardines se refiere. Tampoco se ven estatuas rotas, ni mal conservadas.

1 comentario:

Toni dijo...

He visitado este cementerio unas cuantas veces pero no tan profundamente como relatas en el texto. La proxima vez intentaré deleitarme con esos pequeños rincones y retazos de historia.