[EN CONSTRUCCIÓN - faltan las fotografías] Disculpad las molestias.

Este blog, que originalmente iba a ser una web, pretende acercar un tipo de arte que, por varias razones, no está tan valorado como lo puede ser la pintura, la escultura vanguardista o la fotografía, y que sin embargo mediante su estudio, se pueden aprender y entender muchísimas cosas sobre la sociedad de una determinada época y ciudad. Se trata del arte funerario, y en este espacio nos centraremos especialmente en el encontrado en los diferentes cementerios de la ciudad de Barcelona.

[Estudio realizado como trabajo de investigación de bachillerato (treball de recerca) en 2004.]

3.2. Montjuïc.

Nombrado anteriormente Cementerio de Sur-Oeste, fue inaugurado el 17 de marzo de 1883 según un proyecto del arquitecto Leandro Albareda (Barcelona, 1852-1912); bajo mandato del Alcalde Rius i Taulet pocos años después de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. Leandro Albareda, antes de proyectar el cementerio, visitó previamente las necrópolis extranjeras más interesantes y también fue el autor de importantes panteones. Se creó cuando el de Poblenou resultó claramente insuficiente ya que estaba en una zona donde no era posible la ampliación debido al desarrollo urbanístico de la ciudad. Su origen viene pues, por el crecimiento demográfico y la prosperidad económica de la burguesía.

Es con diferencia el cementerio más grande, no en cuanto a extensión, sino en número de sepulturas y obras artísticas. La superficie de este recinto se planifica mediante un eje de simetría de norte a sur, pero sus lados no son exactamente iguales manteniendo solo el lado oeste del trazado previsto. Los grandes desniveles de la montaña se compensan por medio de graderías y lo accesos se realizan mediante dos clases de caminos: unos de trayecto más corto con amplias escalinatas y otros mucho más largos y más suaves que conforman importantes vías que dan lugar a constantes cambios de perspectiva. Es un tipo de cementerio abierto ya que con el tipo de crecimiento fue necesario prescindir de unos límites muy concretos. Actualmente es imposible su ampliación. Dejó de ampliarse en 1960.

Entra dentro de la tipología de jardín inglés, con caminos sinuosos, bellas perspectivas, una buena situación de las sepulturas y una vegetación muy abundante. Para el descanso de los visitantes se instalaron bancos alejados de las vías importantes. En el año 1890 se habían construido ya 6000 hipogeos de todas clases y estilos y 70 panteones.

Montjuïc es un claro reflejo en una situación aislada; es decir, sin alteraciones posteriores de las tendencias estilísticas de finales del siglo XIX y principios del XX que se desarrollaron paralelamente en la ciudad, las familias burguesas querían poseer una sepultura que tuviera el mismo nivel que su casa.
La primera persona inhumada fue Josep Fontrodona i Vila, indiano que fue alcalde de Mantazas (Cuba) y que quiso ser enterrado en el nuevo cementerio (Nicho nº 14, Vía Sant Josep, Departamento III). A partir de ahí se empezaron a construir los más lujosos panteones y mausoleos, junto con la cantidad de hipogeos y demás sepulturas.

Son muchísimas las tumbas destacadas y participaron los más grandes arquitectos de la época en su construcción. Los panteones más impresionantes fueron construidos por arquitectos como Puig i Cadafalch (1867-1956), Juli Maria Fossas (1868-1945), Antoni Maria Gallissà (1861-1903), Antoni Rovira y Leandro Albareda entre otros muchos; con esculturas esculpidas por Enric Clarassó, Rafael Atché, Martínez Fortuny, Josep Campeny, Josep Llimona (1864-1934), Josep Reynés (1850-1926), etc. Los profesionales de la época aprovechaban el que la burguesía acomodada no pusiera límites en los presupuestos de las sepulturas para concebir obras de gran imaginación y belleza. A causa de la gran variedad de personas que intervinieron en su creación, este cementerio no se puede calificar dentro de un estilo artístico determinado; aunque el más abundante, quizás el modernista.

Los panteones que llaman más la atención son:
El de la familia Bastinos, de influencias góticas y cuatro gigantescos sarcófagos de norte a sur, este y oeste, con una gran cruz situada en la intersección de la línea de las tumbas. Los materiales principales son la piedra de Montjuïc (gres) y bronce. Es obra del arquitecto Juli Maria Fossas.
El impresionante panteón gótico de la familia Godó construido en 1899 por Josep Majó Ribas. Sus esculturas son de Reynés. Destaca por su inmensidad y por la complejidad de sus formas recargadas y a su vez estilizadas elevando la sensación de altitud y riqueza. Consta de una gran capilla y una entrada a las criptas personales del propio panteón. En la entrada principal encontramos a un hombre cavando su propio foso, semidesnudo con un pico en la mano, y a tamaño humano. Esta escultura se repetirá en algunos recintos más.
El panteón de la familia Urrutia (del cual me atrevería a decir que utilizaron su imagen para la cubierta del libro El Santuario, de Anna Rice), de menor tamaño y de estilo claramente neoclásico, de mármol y piedra blanca. Contiene un ángel que veremos en dos tumbas más del mismo cementerio y también en un panteón de Les Corts. Fue construido por Martínez Fortuny en el año 1910.
Dentro del estilo modernista, destaca el panteón de la familia Corominas, construido en 1907 por el aparejador A. Godinas.
De los hipogeos, hemos de nombrar el de la familia Batlló Batlló, de estilo neoclásico y de construcción egipcia. La puerta a este hipogeo está custodiada por dos grandes serafines de corte egipcio. A excepción de éstos dos, ya no hemos vuelto a ver más serafines en nuestros cementerios.
Por último nombraremos, el panteón del médico anatomista Dr. Francesc Farreras. Éste tiene tumbado sobre su tumba un esqueleto envuelto en su mortaja; una imagen muy explícita, todo hay que decirlo.

Las últimas tumbas de gran tamaño construidas datan aproximadamente de 1970. Una de las últimas fue la de la familia gitana Montero-Jodorovich. Esto hace pensar que la gente opta más por otra tipología de tumbas más económica y además, la aparición de espacios verdes para enterrar urnas; los llamados campos de urnas, y de columbarios cinerarios en este recinto, puede corroborar esta suposición.

Se ha de hacer mención también que, a nivel escultórico, es el recinto más rico, ya que es el que contiene más variedad. Vemos a los ángeles en infinitas posiciones y expresiones, normalmente de sexo femenino y muchos de ellos ápteros, como mujeres. Pero también los hay incluso con alas de libélula y es fácil observar a diferentes hados de la muerte. Aparecen muchísimas vírgenes, cruces, cristos y otro tipo de esculturas más personales como los retratos y los bustos, así como de esculturas hechas por encargo.

Otro aspecto a mencionar es la diferencia entre la parte antigua, que sería prácticamente todo el recinto, especialmente en los niveles inferiores, con una parte mucho más contemporánea. En ésta última están los panteones más nuevos en estilo y en construcción. Es una zona muy amplia donde las tumbas están separadas de las otras, y en medio de todo, dos grandes panteones de formas lisas y totalmente rectas. Uno está revestido de mármol negro y rojizo, con amplios ventanales de oscuro cristal y unos arbustos verdes que contrastan en sobremanera con el edificio en sí. Y el otro, de mármol gris y rojizo, con un dibujo en la fachada de una cruz que se repite utilizando el vacío y el volumen para ello. También tiene amplias vidrieras de colores. El resto de panteones de esta zona son pequeños, no muy altos pero sí expandidos por el suelo, con mármol negro, que da un aspecto elegante acompañado por el acero brillante de las cruces.

Son tantas y tantas las tumbas que hay en todo este cementerio; no por ello todas menos importantes que las que acabamos de nombrar, que no podemos hacer mención de todas y cada una de ellas, pues esto merecería una investigación aparte hablando solo de Montjuïc.

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