[EN CONSTRUCCIÓN - faltan las fotografías] Disculpad las molestias.

Este blog, que originalmente iba a ser una web, pretende acercar un tipo de arte que, por varias razones, no está tan valorado como lo puede ser la pintura, la escultura vanguardista o la fotografía, y que sin embargo mediante su estudio, se pueden aprender y entender muchísimas cosas sobre la sociedad de una determinada época y ciudad. Se trata del arte funerario, y en este espacio nos centraremos especialmente en el encontrado en los diferentes cementerios de la ciudad de Barcelona.

[Estudio realizado como trabajo de investigación de bachillerato (treball de recerca) en 2004.]

2. Los cementerios

2.1. Los ritos funerarios y el nacimiento de los cementerios.

Los ritos funerarios se empezaron a practicar a partir de las civilizaciones neolíticas. La construcción de cromlecs o dólmenes para depositar el cadáver del difunto, nos indica que ya practicaban esos ritos y que por lo tanto ya enterraban a los muertos.
A lo largo de la historia estos ritos han ido evolucionando, e incluso algunos pueblos, como los celtas, los vikingos y otras culturas, practicaban otros, como la incineración; la quema del cadáver y el depósito de sus cenizas en una urna que se entierra, o esparcirlas por el medio. Los antiguos egipcios momificaban los muertos y luego, según su poder adquisitivo, los sepultaban en pirámides, mastabas o en tumbas subterráneas; los otros iban a una fosa común. Los griegos incineraban los cuerpos y depositaban las cenizas en bellas urnas de cerámica decorada creyendo que a los muertos se los llevarían las Victorias aladas, siendo posteriormente los ángeles cristianos. Mientras que los romanos, enterraban los cadáveres en las calles y casas, hasta que cuando se aprobó la ley de las Doce Mesas, que prohibía enterrar en las ciudades, empezaron a enterrarlos en túmulos como harían también los griegos.

Uno de los cambios más importantes para la historia de Occidente, fue la legalización del cristianismo en el año 313. La Iglesia, desde el principio de su tiempo se sintió usufructuaria de la muerte y se empezaron a enterrar los cadáveres en ellas creando así pequeños cementerios dentro del recinto sagrado. Inicialmente, los primeros cristianos, cuando esta religión era todavía perseguida, castigada y estaba completamente prohibida la práctica de la incineración; enterraban los muertos secretamente en catacumbas, lugares excavados en los subsuelos que servían a la vez de refugio y punto de reunión. En estas catacumbas (como pueden ser las de San Calixto en Roma), se pueden encontrar nichos horizontales excavados en la roca y criptas; pequeñas salas o panteones de carácter familiar subterráneos. Cuando se aceptó esta religión y los cristianos pudieron salir de la clandestinidad, empezaron a construirse edificios religiosos más austeros y nacieron así también pequeños cementerios cristianos o necrópolis.
Fue a partir de este periodo que se empezó a construir con gran auge toda la arquitectura fúnebre y religiosa que se extendería por toda Europa a lo largo de toda la época medieval. En los siglos XV i XVI se desarrollaron las tumbas más ilustres.

No fue hasta el siglo XVIII que preocupándose por la higiene debido a la extensión de fuertes epidemias como el cólera, la peste y otras enfermedades infecciosas, que los cementerios fueron trasladados fuera de las ciudades. La ley fue promulgada el año 1765 en París y en el año 1776, se prohibió sepultar a los cadáveres cerca de las iglesias. En España, la ley fue aprobada en el año 1787, pero no se puso en práctica realmente hasta el año 1799.
En España, los pequeños cementerios eclesiásticos, fueron convertidos en plazas. En Barcelona nacerán así plazas como La Plaça del Pi, la de Santa María del Mar, la de la Catedral, Sant Just, El Fossar de les Moreres, etc. Y los cementerios fueron trasladados fuera de la ciudad. El primero en nacer fue el Cementerio del Este o de Poblenou, en el año 1818, que empezó a construirse en el 1773, como proyecto del obispo Josep Climent.

Hoy en día, según hemos podido observar, los cementerios que fueron trasladados fuera de la ciudad, se encuentran de nuevo integrados en ella a causa de la expansión urbanística de la misma.
A pesar de esta ley, existen todavía muchos pueblos que carecen de cementerio municipal.

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